En sesiones individuales y grupales, proponemos una experiencia de conciencia corporal a través de la voz y el canto. Realizamos posturas de yoga y respiraciones que nos ayudan a conectar con el propio sonido, afinando nuestro "instrumento". A través de escalas, ejercicios e improvisaciones, vamos soltando y reconociendo nuestra propia voz, produciendo un masaje interno. Aprendemos a entonar Mantras en Sánscrito como forma de meditación, que por su dinámica y significados nos conectan con nuestro Ser esencial, en contacto con la sabiduría milenaria de India.

YOGA DE 

LA VOZ

Y CANTO

DE MANTRAS

El Yoga de la Voz se focaliza en la manifestación sonora del cuerpo y el poder de nuestra voz para armonizarnos, movilizar la energía, explorar nuestras dimensiones más profundas y expresarnos desde la esencia. Se vincula directamente con el Mantra Yoga, que es una antigua práctica de búsqueda espiritual.

La palabra Mantra viene de dos raíces sánscritas: MAN -que deriva de Manas y significa mente- y TRA -de Trayate que quiere decir liberar-. "Mantra es un sonido que libera la mente". Principalmente de pensamientos repetitivos que nos condicionan y limitan: estructuras, prejuicios, exigencias, mandatos. La energía en movimiento de la práctica nos va liberando de esas ataduras para poder entregarnos más plenamente al contacto con nuestra Esencia.

 

En la repetición de Mantras, la mente se aquieta ya que se concentra en dicho ejercicio, por lo que deja lugar a que emerjan otros centros de percepción, reconectándonos con nuestra multidimensionalidad y sabiduría natural. A su vez el sonido en tanto vibración purifica y limpia nuestra energía.

 

Los Mantras en Sánscrito tradicionales de India proceden de los Vedas, una de las escrituras sagradas más antiguas que se conocen. Transmiten valiosa sabiduría y su repetición sostenida va creando un surco en nuestro cuerpo sutil que posibilita profundas transformaciones.

En las sesiones buscamos primero un estado de relajación y armonización, a través de ejercicios que practicamos y sonidos que recibimos. Luego aprendemos Mantras paso a paso. Leemos y practicamos la pronunciación frase por frase, analizamos el significado (traducciones e interpretaciones) y experimentamos la entonación escuchando y repitiendo. Esto nos lleva a poder vivenciar el canto como forma de Meditación. Siempre comenzando con el OM que nos reconecta con la fuente, vibración esencial que se va manifestando y expandiendo.

Para sostener el canto realizamos respiraciones específicas para despertar el apoyo (músculo del diafragma) y templar las cuerdas vocales. Asimismo a través de ejercicios de experimentación con la voz y cantando escalas, buscamos que cada uno pueda comenzar a proyectar su voz y sentir la vibración interna que produce el canto.

El uso de notas largas genera un efecto meditativo. Se toma, como en el yoga, la inhalación y se permanece en una nota por un tiempo largo. Asimismo se mantiene la concentración en el aquí y ahora en lo que se está haciendo para sonar a tono.

Efectos fisiológicos de los Mantras

 

Con la repetición de los diferentes Mantras el poder de transmutar energías irá manifestándose más y más, los obstáculos mentales y físicos empezarán a desvanecerse.

Los mantras vigorizan la mente y revitalizan el cuerpo. Fluyen en forma de ondas a través del cuerpo, estimulando las glándulas endócrinas. Intervienen simultáneamente mecanismos corporales (funcionamiento del músculo del diafragma, el cuello, la garganta y la lengua), mecanismos respiratorios (uso del aire) y mecanismos sonoros (producción de armónicos, amplificación del sonido en los resonadores del cuerpo).

Usualmente los bloqueos psicológicos y emocionales tienen su correlato a nivel físico, en las distintas zonas del cuerpo, con contracciones musculares que crean verdaderos anillos de tensión (corazas).

En relación al OM específicamente la O hace vibrar la caja toráxica estimulando las células pulmonares y permitiendo un mejor intercambio gaseoso, afectando también la zona del abdomen. La letra M produce una vibración craneal, generando un masaje en toda la corteza cerebral estimulando el hipotálamo, la hipófisis y la pineal; la primera controla la síntesis de numerosas hormonas, se relaciona con el equilibrio y asegura la orientación del cuerpo en el espacio, la segunda coordina el ritmo de la respiración y los latidos del corazón. La tercera, conecta con nuestra intuición y sabiduría espiritual.

 

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